sábado, 21 de noviembre de 2009

Pensando...

La memoria alimenta la eternidad,
todo queda guardado en algún espacio,
no todo lo que queremos.
¿Es inconciente esa selección?
Creo que no.
Y creo que también interviene una especie de insuperabilidad.
Removiendo la tierra del patio encuentro hundido en ella un juguete,
un elemento con el que pasé tiempo de mi infancia.
Cuantas cosas enterradas,
cuantas otras que el viento desplaza y acomoda en otro sitio.
Cuantas cosas emigran sin nuestra voluntad.
Los huesos se unen a las raíces,
las semillas se adaptan en otro suelo. Varios kilómetros danzaron por el aire
hasta florecer en un nuevo terreno,
bajo el mismo sol, creando nuevas sombras en otro patio.
Todo es cíclico.
Tratando de interpretar la vida... el equilibrio.

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