Queremos cuidar a alguien,
que alguien haga lo mismo con nosotros.
Limpiamos nuestra casa,
la decoramos para que la vida y los momentos sean agradables,
cumplimos horarios y responsabilidades, nos vestimos y paseamos.
Pero no nos olvidemos de las cosas que nos dan la vida, que hacen de nuestra existencia, de nuestros pasos y decisiones.
El aire, el agua, el alimento, la vegetación, los animales, nosotros.
Todos somos parte de una cadena, de una increíble interrelación.
La cuerda por donde caminamos es muy delgada.
Protejámosla para que la belleza y la existencia no sean finitas.
El cambio es parte de un ciclo largo y milenario, natural, creo que es sorprendente presenciarlo, pero se merece el mayor respeto, y por eso, dejémoslo que lo haga por sí mismo.
El problema es que vivimos en una era y en una sociedad que parece haber olvidado las cosas que realmente dan sentido a la vida y al ser... Pareciera no valorarse a las personas por lo que son, si no por su imagen, imagen que se proyecta a través de sus poseciones... escuche por ahi una vez que tener una notebook era un "signo de poder". No valoramos las cosas por la utilidad que nos brinda, si no por como nos hacen ver en el resto de la sociedad.
ResponderEliminarEn un marco como este, ¿cómo hacer para que se vuelva a la escencia del espiritu? valorar la vida y la naturaleza por sobre todas las cosas, estar en armonia con nuestro ambiente, nuestros pares y con nosotros mismo.. ¿cómo lograremos abrir los ojos y desperar a un nuevo comienzo como humanidad? creo que descubrir la forma es nuestra mision como humanos y el objetivo de este lugra de encuentros